Hacía ya un tiempo que tenía Green Book en mi lista de Netflix esperándome. Sin saber exactamente de qué trataba (más allá de la sinopsis), había leído varios comentarios positivos sobre ella y todo el mundo la recomendaba, así que no sé por qué no la había visto antes.

Os pongo en contexto: Tony Vallelonga es un italoestadounidense que trabaja como portero en un club. Cuando el club cierra unos meses por reformas, recibe una llamada para una entrevista de trabajo. Así es como acabará siendo el chofer de Don Shirley, un músico afroestadounidense que viaja por el sur de Estados Unidos en una gira de conciertos.

Además del pequeño resumen, tal vez sea interesante contextualizar la época en la que discurre la película Green Book. Incluso porque su nombre, tiene mucho que ver con ello.

Tony y Shirley en Green Book

Es 1962 en Estados Unidos, época en la que la población negra había dejado de ser esclava pero todavía vivía fuertemente reprimida por los blancos, sobre todo por las Leyes Jim Crow que promovían la segregación. En algunas partes del país (el Sur) hasta se les prohibía estar simplemente en la calle cuando saliera el sol, bajo amenaza de muerte.

De ahí que entre 1936 y 1966 se publicara anualmente la guía para viajeros negros: The Negro Motorist Green Book. Un manual con indicaciones para saber qué lugares eran seguros para gente negra cuando emprendían un viaje.

Muy relacionado con esto, está la serie de la que os hablé hace un tiempo: Territorio Lovecraft  de HBO, en la que sus protagonistas editan una guía para negros también.

Con este contexto cualquiera podría imaginar que la película Green Book va a ser un drama, y no estaría del todo equivocado. Sin embargo, lejos de poner el foco en el dolor más visceral, lo hace en la evolución del personaje de Tony. Que si bien acaba desarrollando una preciosa amistad con Shirley, comienza la película teniendo fuertes sentimientos racistas.

Tony y Shirley en Green Book

También es muy didáctica en cuando a los estereotipos, y cuán dañinos pueden ser para las personas sometidos a ellos. Las dudas sobre si Shirley es lo suficientemente negro o blanco. Esa línea entre dejar que te pisoteen y estar por encima de la mediocridad del ignorante.

A mí personalmente me ha parecido que han conseguido hacer una película genuinamente tierna. Cuando he echado en falta que todo fuera un poco más profundo, se me escapaba una risa que disipaba las dudas. Y cuando pensaba que iban a tirar de lágrimas, me alegraba mucho al ver que todo salía “bien”. Que el círculo vicioso no se alimentara ha sido realmente novedoso.

Curiosamente, habiendo visto muchas películas de tipo lucha racial, esperaba inconscientemente alguna escena brutal. De esas que te hacen sentir verdaderamente mal con el ser humano. Imprevisiblemente, cada vez que se acercaba un momento similar, Tony aparecía en escena sorprendiendo al espectador con su inesperada personalidad.

Shirley tocando el piano en Green Book

A ratos me ha parecido estar viendo una versión de Paseando a Miss Daisy, donde los papeles estaban intercambiados. Pero en otro sentido, también me ha recordado mucho a Intocable, porque al final del todo deja el mismo buen sabor de boca.

Viggo Mortensen hace un papel brillante y la banda sonora es buenísima. Simplemente vedla, Green Book es un peliculón.

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