Este fin de semana ha caído un maratón de Sky Rojo, la nueva serie de Netflix protagonizada por Verónica Sánchez, Lali Espósito y Yani Prado.

Os pongo en contexto: Coral, Wendy y Gina son prostitutas del Club de alterne Las Novias, que a su vez, está regentado por un proxeneta llamado Romeo. Tras una pelea, las tres van a tener que salir pitando del Club sin dejar de mirar atrás, porque los sicarios del proxeneta, Moisés y Christian, van tras ellas. Sabiendo que no pueden acudir a la policía, tienen entonces que idear un plan… ¿Cómo saldrá el plan?

Tres mujeres que están muy jodidas y que, por mala suerte, acaban teniendo que enfrentarse a la vida de frente. El camino va a ser una especie de road movie. Digo “especie de” porque muy largo no es, ya que toda la historia se desarrolla dentro de la isla canaria de Tenerife y los 8 capítulos de 25 minutos tampoco dan para demasiado.

Si tuviera que ponerle un “pero” es que echo mucho de menos las temporadas de 20 episodios. Una serie que en su primera temporada se desarrolla por completo, donde se pone toda la carne en el asador y se cruzan los dedos para ver si al público le gusta. Y no esto que hace Netflix. Esta queja, en realidad, ya la hice la semana pasada en la reseña de Tribus de Europa, pero es que en Sky Rojo me ha dado más rabia aún.

Me he reído muchísimo  con las salidas de guion y los comentarios bordes. Me ha encantado que ante la situación dramática y la tensión de poder ser pilladas en cualquier momento, siempre hubiera un comentario sarcástico o una pausa relajada. Es todo un acierto, porque le da algo muy poco corriente: es bastante imprevisible.

Aun así, creo que podrían haber sido un poco más audaces. Me da la sensación de que, aunque quieren tener un estilo cercano al de Tarantino, se han cortado con lo explicito, tanto en el sexo como en la sangre. Es de esas series que quieren ser gamberras pero sin cruzar el límite, que no se atreven a matar y a hacer daño. Que tratan temas muy jodidos pero no quieren mancharse demasiado las manos. Y a mí esas medias tintas… me fastidian el ambiente.

Por el lado bueno, han tenido puntos muy críticos con el tema principal de la serie: la prostitución.  Aunque el guion es bastante básico y directo (porque no dan lugar a pensar o interpretar), también es necesario. Hay gente que no entiende las sutilezas y necesitaba escuchar todas y cada una de las palabras que se dicen en Sky Rojo.

El estilismo, la historia y el guion son geniales. Asier Etxebarria, que interpreta a Romeo, lo hace brutal. Es un malo malísimo muy odiado. No tan claros son con Moisés, el personaje que interpreta Miguel Ángel Silvestre, que no sé por qué me huelo que en futuras temporadas pasará por un proceso de redención.

En definitiva, si sumas todo lo bueno de Sky Rojo merece la pena verla: es una serie entretenida, divertida y muy cañera. Todo va a velocidad rápida, con puntos críticos pero sin querer salvar el mundo, solo sus vidas.

Como momento gracioso, os tengo que decir que durante los dos primeros episodios he estado pensando todo el rato en quién era Wendy (Lali Espósito). Su cara me sonaba muchísimo pero no terminaba de ubicarla hasta que le he escuchado decir “sos” y “boludo”. Haciendo memoria de las series argentinas que haya podido ver alguna vez ha venido a mi mente… ¡Floricienta! Esta actriz hacía de Roberta, una preadolescente en la telenovela que veía los fines de semana ¡hace más de 15 años!

Creo que era la única persona que no sabía quién era Lali Espósito en realidad. ¿Ya habéis visto la serie? ¿Qué os ha parecido?

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