Este finde ha tocado maratón de It’s a Sin. Desde hace algunas semanas mis vecinos han decidido que lo sábados no puedo dormir, así que yo he decidido empezar a emplear las noches en algo que me divierta y no en dar vueltas en la cama…

Hacía semanas que había escuchado comentarios sobre la serie y me surgía la curiosidad. Así que va, os pongo en contexto:  It’s a Sin está ambientada en los años 80 y protagonizada por un grupo de cinco amigos, todos jóvenes recién salidos del nido que acaban de aterrizar en Londres, un lugar donde por fin, pueden ser ellos mismos. O lo que es lo mismo, abiertamente gays. Allí van a disfrutar de la vida y la libertad que la gran ciudad les ofrece, pero también se van a tener que enfrentar a una enfermedad desconocida hasta entonces: el SIDA.

Para empezar, decir que es una serie bastante asequible, compuesta por cinco episodios de unos 45 minutos de duración. Se ve bastante rápido.

Las claves de esta serie giran, en general, entorno a dos conceptos. En primer lugar, entorno al hecho de ser homosexual. Todos nuestros protagonistas tienen que enfrentarse a sus familias y/o a la sociedad para poder desarrollar por completo su persona. La orientación sexual no es algo que puedan vivir abiertamente, pero si se ve claramente cómo crean una especie de burbuja a su alrededor donde pueden ser ellos mismos.

En segundo lugar, se enfrentan a una enfermedad desconocida que, a priori, solo les afecta a ellos. No contentos con ello, además les señala en una sociedad terriblemente homofóbica. Cada uno de los protagonistas va a adaptar como puede su realidad. Desde  Ritchie, que negara por completo que exista ninguna enfermedad con tal de seguir con su vida, hasta Ash, que se implicará con los movimientos sociales que intentan concienciar del problema.

Y entre estas dos tramas principales, nos lanzan pequeñas ideas y reflexiones. ¿Hasta qué punto merece la pena vivir la vida si constreñimos todos nuestros impulsos? El debate entre seguir viviendo normalmente o tomar tantas precauciones que apenas vivas. Es curioso lo actual que resulta ese debate hoy en día con el Covid. Sin embargo, espero que nadie se tome al pie de la letra las resoluciones de los protagonistas de It’s a Sin.

También da vueltas sobre el tema de la vergüenza y la culpa. Con una enfermedad que aparentemente solo afecta a homosexuales, acaban completamente expuestos en una sociedad donde se castigan fuertemente sus orientaciones sexuales. El mismo hecho de ser ellos mismos es lo que les causa la enfermedad.

Si ya has visto otras películas y series sobre este género, notaras que todas acaban hablando sobre los mismos puntos. Últimamente HBO ha producido varias que merece la pena ver, como POSE o The Normal Heart. Sin embargo, It’s a Sin trae algunas novedades.

Para empezar, creo que es la primera serie que trata el tema del SIDA en la sociedad europea. Lo normal suele ser ver el comienzo de la enfermedad en Estados Unidos. Allí estaban perdidísimos al principio, pero el resto del mundo tenía aún menos información. Había muchísimo desconcierto respecto a la enfermedad, hecho que vemos representado con Jill pidiendo a Colin que busque información cuando está de viaje en Nueva York y él le lleva unas revistas y periódicos.

Además, mientras que en otros títulos solemos ver representada a la sociedad por adultos, en este caso vemos a unos post-adolescentes. Todos son bastante jóvenes, con unos 18 años. Esto nos permite ver cómo les va afectando la madurez en su percepción de la realidad.

Y por último, uno de los detalles que más me ha gustado es que el SIDA va copando el espacio de la serie poco a poco, pero sin invisibilizar las otras partes de la vida de los protagonistas. Una cosa bastante extraña en este tipo de series y películas, porque la crueldad de la enfermedad suele ser algo tan grande que impide que el resto de reflexiones tengan un lugar. Esto también es porque han intentado abordar la serie desde el humor, sin dejar que el drama ocupe todo.

También me gusta que el grupo de amigos protagonista sea tan heterogéneo que permita exponer todos los puntos de vista.

Creo que ha quedado claro que la recomiendo bastante. Yo personalmente me estoy volviendo un poco insensible a los síntomas de la enfermedad, porque tras ver bastantes audiovisuales sobre el tema, una acaba por normalizarlo. Aun así, aquí he visto síntomas que no sabía que podían darse. También, me da la sensación de que no han querido ahondar en lo que ya se había visto antes: que la enfermedad era muy jodida, sino más bien en lo que la enfermedad conllevaba para quien la sufría y para sus familiares y amigos.

¿Ya la habéis visto? ¿Estáis de acuerdo conmigo? Su éxito reside en sus novedades, claramente.

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